Breve historia del taxi en San Miguel

La Asociación de Radio Taxi de San Miguel, se constituyó el …………………. Cuenta en la actualidad con 40 licencias de vehículos de servicio público, estando 3 adaptadas a personas con movilidad reducida las llamadas PMR.

Hablar del taxi en el sur de Tenerife y en concreto en San Miguel y más de los taxistas, es reconocer a testigos de primer orden que han vivido y participado en la vida social, cultural y económica del municipio.

Cada familia de taxistas encierra multitud de anécdotas y vivencias que han tenido lugar, en los últimos 60 años. No existe una publicación específica relativa al municipio de San Miguel, pero extraemos algunos pasajes del que lleva por título El acontecer del TAXI en ARONA de Marcos Brito, editado en 2011, y que desgrana un amplio historial de todos los profesionales que han participado en la vida del taxi en el municipio de Arona y por ende podemos traducir a los taxistas de San Miguel, dada la vecindad y situaciones en muchos casos bastante similar.

Extraemos los detalles más relevantes del libro mencionado y que podemos resumir en los siguientes párrafos:

Las carreteras y autovías en el sur de Tenerife son, por decirlo familiarmente, de anteayer.

No fue hasta mitad del siglo XX y especialmente desde los años 60 y 70 cuando se conectaron la capital y los municipios vecinos. Hasta entonces los barcos de cabotaje eran el principal transporte en los inicios eran coches de vecinos o camiones, los que hacían de transporte multiusos.

A partir de los años 40 llegó al municipio de San Miguel la carretera vieja del Sur y a finales de los 60 para que el Sur conectara con Santa Cruz de Tenerife a través de la autovía del Sur.

A mitad de los años 20 del siglo XX proliferan pequeños camiones multiusos: trasiego de mercancías de la medianía a la costa, desplazamiento de trabajadores o para acercar al personal a todo tipo de festejos.

«las rápidas comunicaciones en el Sur. primer coche del servicio público en las carreteras y pistas del Sur de Tenerife. Adeje, Granadilla de Abona, Arona, Médano y Los Cristianos. Propiedad de D. Luis González Barroso.»

Se sabe que hubo vehículos no inscritos moviendo a personas a diligencias y festejos en los años 30 y 40, tanto a vecinos como a miembros del ayuntamiento o de la junta de enseñanza.

Las adjudicaciones de licencias para ejercer con auto-turismos, después renombradas auto-taxi, se comenzaron a conceder a finales de los años 50.

Es en estos años cuando nacen las paradas de taxis, en un principio de manera totalmente artesanal, con mantenimiento de los propios conductores. Con el auge del turismo, con el desarrollo que siguió a la inauguración de la autopista, se multiplicaron la población y el tránsito de pasajeros por el Puerto de Los Cristianos, con mayor demanda de servicios y con la posterior apertura del aeropuerto del sur, se multiplicó la demanda de transportes diurnos y nocturnos.

El primer coche que tuvo fue un Peugeot verde 404 de 7 plazas, con matrícula TF-26711, posteriormente compró dos coches Peugeot más y por último un Mercedes 300D con matrícula TF-4072-AP.

En la década de los años 60 y principios de los 70, hasta que llegó la “Autopista del Sur” y posteriormente el Aeropuerto, el trabajo diario consistía fundamentalmente en hacer el pirateo, es decir, eran coches piratas porque para que fueran rentables recogían varias personas de diferentes lugares hasta completar el cupo. Los viajes que se contrataban llamando los días previos o mediante visita para que los recogieran, se iniciaban a las 4 de la mañana para poder llegar a las 7 a S/C, después de hacer alguna parada, frecuentemente en Güimar. La mayoría de viajes eran por consultas médicas, pero también de índole administrativo o para viajar en barco (otras islas fundamentalmente). El regreso se producía a media tarde con un precio del viaje ida y vuelta de unas 45 pesetas.

Recuerdos negativos o al menos molestos, eran los continuos mareos de muchas personas que vomitaban el coche y hasta en la espalda del que iba delante. Las discusiones para ir en el sillón de en medio y no en el trasero. Transportar a familias que se llevaban mal sin que supusiera un agravio para ambas. Las paradas que hacía la Guardia Civil de Tráfico y los llamados Guardias Civiles camineros para que los trasladaran gratis de un lugar a otro.

Como anécdota graciosa o un poco divertida, cuenta como recogió a una señora que pensaba que tenía alguna minusvalía por como se movía y a la que tuvo que ayudar a sentar en el coche. Que le insistía que la llevara al Hotel Oro Negro en Playa de Las Américas y dándole golpes en la espalda. Al llegar al Hotel, el recepcionista le indicó que lo que estaba era borracha.